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Cuna de lobos

 

¿Qué tiene que ver una telenovela mexicana de 1986 con el Tarot? Tiene que ver -y cómo- si tenemos en cuenta que las láminas pueden representar a los varios personajes que animan la historia, describiéndolos en el lenguaje típico del Tarot. Smile

 

Aunque sean las Figuras de la Corte las que más fácilmente identifican a las personas (como explico ya desde el Módulo 5 de mi Curso de Tarot), en realidad cada carta puede identificar a alguien (ver Módulos 11-12), y es justo en la base de esta propiedad de las láminas que iré asignando una carta (o más que una) para describir los protagonistas y los personajes secundarios de una telenovela que fue extraordinariamente exitosa en aquellos años, y que incluso hoy en día suscita entusiasmo entre los aficionados del género.

 

Dos premisas:

1)       el artículo contiene muchas informaciones sobre la evolución de la historia, sin las cuales no me sería posible argumentar mis elecciones de los Arcanos: quienes no han visto la telenovela pero tienen la intención de verla y no quieren destripes, qué terminen esta lectura ahora mismo;

2)       durante el examen de los personajes hablaré sólo de las partes pertinentes de la historia; quienes deseen leerla en su linealidad pueden ver aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Cuna_de_lobos.

 

cdl-catalina.jpg maj00s.gifNo se puede que empezar por doña Catalina Creel (magistralmente interpretada por María Rubio), que en cierto sentido es la verdadera protagonista de la telenovela aunque, en las intenciones de los autores, debería ser la principal antagonista.

Sería fácil decir que doña Catalina es el Loco, dado que las definen repetidamente como una desequilibrada mental o una psicópata. Pero su locura se acentúa mayormente hasta el final de la telenovela, y antes sea ella misma sea su hijo Alejandro rechazan rotundamente calificarla como "loca". Más bien, Catalina se define a sí misma como madre, y justifica cada acción criminal según ese parámetro: cuando admite a su hijo predilecto (el solo que es sangre de su sangre y carne de su carne) ser la asesina de su padre Carlos, enuncia con ardor que estaría dispuesta a envenenar al marido mil veces más si el futuro de Alejandro estuviera en peligro. Bien es verdad que mata a Reynaldo Gutiérrez y a Escudero porque habían descubierto que no era verdaderamente tuerta y que, pues, los mata más para que no la denunciaran que por el bien futuro de su hijo, pero según Catalina todo rueda alrededor de Alejandro: si Gutiérrez o Escudero hubieran hablado, ella habría acabado en la cárcel -pensamiento intolerable ya que no se mezcla con la gentuza de los barrios, opinando de sí misma ser mucho más superior- y por lo tanto no habría podido actuar para defender los intereses de su hijo. La preocupación de Catalina como madre es la de proteger a Alejandro, y aparentemente no le revela ciertas turbiedades que comete para que él no se manche las manos. Pero cuando descubre que su hijo se ha enterado de unas de sus fechorías, lo hace cómplice (obligándolo al silencio) y saca de esto un vínculo aún más fuerte de él a ella.

maj03s_rx.gif Sabemos que es la Emperatriz el arquetipo de la madre, pero en el caso de Catalina se trata de una Emperatriz al revés: suya es una obsesión, una conexión insana, una pretensión de estar encima de todos en la vida de su hijo (y, por supuesto, de estar encima de su nuera, a la que -a finales- llegará incluso a amenazarla de muerte ya que no la juzga digna de estar al lado de su precioso Alejandro). Además, la señora Creel exige controlar en todos los detalles la vida no sólo de Alejandro sino de todo el clan y de la empresa de éxito internacional que fundó con su marido años atrás.

El personaje de Catalina es totalizador, es fácil que calamite la atención y el interés del espectador hacia sí misma, alejándolo de los otros personajes -en la mayoría interesantes por su cuenta- y en esto la ayudan la gama de líneas y de prendas con las que los autores y los diseñadores del vestuario la caracterizaron.

Catalina es Emperatriz sea en la autoridad férrea con la que dirige su casa y la empresa Lar-Creel sea en su manera de vestir: nunca le faltan joyas importantes, y el parche, con el que cubre su ojo para que el mundo crea que lo perdío, siempre tiene los mismos colores de las prendas que viste.

Su creatividad (otro aspecto de la Emperatriz) no se limita a los parches, sino que va más allá: de veterana actriz que es, logra que todo al mundo crea -gracias a su voz de santa- que está sinceramente interesada en los sufrimientos de los desamparados, razón por la que hace abundante beneficencia a orfanatos y asilos (cuidar de los a quienes se quiere es otro aspecto más de la Emperatriz).

Y es la Emperatriz-madre la que se manifiesta de nuevo cuando, más afligida, se queja por la vida desarreglada de su hijo mayor José Carlos (que no es verdaderamente su hijo ya que nació del primer matrimonio de Carlos), que desde siempre le causa muchos problemas: todo el mundo la cree, y cree también que fue José Carlos él que le quitó el ojo cuando, de niño, le hundió accidentalmente la punta de un trompo. En aquella época, Alejandro ya había nacido, y la Emperatriz al revés que es Catalina inventó la idea de hacer creer a todo el mundo que había acabado tuerta, cultivando remordimientos y un sentido de fracaso en José Carlos para poder echarlo de lado y favorecer Alejandro delante de su marido.

No es un caso si -con una sola, justificada, excepción que veremos más adelante- en este elenco de personajes doña Catalina es la única representada por un Arcano Mayor: su grandeza es indudable, así como su magnitud: sola, logra plantar cara a todos los demás, de una manera u otra, y de hecho hará falta una "coalicción", a trechos involuntaria, para que caiga de su trono finalmente. Pero, ¿verdaderamente cae? Desde cierto punto de vista diría que no: cuando está a punto de ser detenida, contempla envenenarse para ser dueña de su destino hasta el fondo (siempre Emperatriz); y cuando se entera de que, con sus acciones, es la responsable de la muerte de su hijo predilecto Alejandro, esta Emperatriz al revés ya no tiene dudas y acaba con su vida en vez de caer en las "vulgares" manos de la justicia: repetidas veces a lo largo de la telenovela afirma que la sola justicia en la que cree es su propia (la autoridad de la Emperatriz antes que todo: hasta la de Dios -pese a las escenas de creyente frente al padre Montaldo- no la concierne y, es más, toma por el pelo a doña Esperanza en muchas ocasiones por ser tan devota).

 

cdl-alejandro.jpg pkgs_rx.gifLa tentación sería la de seguir ahora con la que debería ser la protagonista, pero continuaré con el ya mencionado Alejandro Larios (interpretado por Alejandro Camacho) porque resultará más fácil, más adelante, escribir sobre Leonora y Vilma.

Alejandro es un Rey de Oros al revés, y se jacta de eso. Le enseñaron que el poder, el dinero y la casta están encima de todo, y lo cree absolutamente. En cuanto Rey de Oros al revés, cree firmemente que su dinero lo autoriza a hacer todo, incluso a cometer crímenes por los que no pagará, porque su casta es superior.

Es el Rey de Oros al revés él que seduce a Leonora para tener un hijo de ella, ese hijo que -por disposición testamentaria de Carlos- le hace falta para cobrar su parte de la herencia, ese hijo que su mujer Vilma, estéril, nunca podrá darle. Y es el Rey de Oros al revés, de nuevo, él que, con su dinero y sus medios, organiza la boda falsa y todo lo que hace falta para engañar a Leonora y quitarle el hijo en cuanto nazca. Y siempre es el Rey de Oros al revés él que, sin escrúpulos, impone ese hijo a su mujer legítima, pese a lo que la ame, con el fin de perpetuar la casta.

También el odio irracional de Alejandro por Leonora, más adelante en la telenovela, parece tener origen en su ser un Rey de Oros al revés: para él -tan elevado y "superior"- es inconcebible que una "plebeya" se atreva a hacerle guerra, y -es más- con semejante tesón.

El Larios menor sufre dos hundimientos a lo largo de la telenovela, que por un breve periodo lo destronan, convirtiéndolo probablemente en una Sota: el primero es cuando ve a su madre disfrazada (¡y con ambos ojos sanos!) inmediatamente después del asesinato de Gutiérrez, y el segundo cuando Leonora le revela que su madre envenenó a su padre. La confusión en la que cae, las lágrimas que derrama, el aturdimiento que lo aflige lo hacen "abdicar" por breve tiempo, pero se trata -como acabo de escribir- de un tiempo breve: pronto el Rey de Oros al revés va a manifestarse de nuevo, cuando se obstine -pese a presiones por parte de todo el mundo- no delatar a su madre, y no sólo por amor sino por el escándalo que perjudicaría gravemente la casta.

Alejandro se rescata sólo parcialmente al final, cuando se entera de que Vilma está condenada a muerte por un cáncer en la matriz; pese a todo, el amor por su esposa es uno de los impulsos de su vida y es lo que definitivamente le permite liberarse de la autoridad de su madre-Emperatriz y usar los considerables recursos a su disposición para el bienestar de su mujer. En algunas escenas podemos divisar los latos positivos del Rey de Oro (ya no al revés), inclusa su disponibilidad a hacerse cargo de sus responsabilidades frente a la ley (obviamente asistido por un montón de licenciados ricamente compensados, como exige la naturaleza de Oros del personaje). Pese a que brote el Rey de Oros recto, el Rey de Oros al revés vuelve a asomarse hasta el final porque Alejandro no tiene ninguna intención de renunciar al pequeño Edgar, hijo suyo ya entregado a la verdadera madre Leonora, e se porta con tan bronca que hace pensar que ve al niño como una propriedad más (y como instrumento para perpetuar la casta) y no a través de los ojos cariñosos de un padre.

 

cdl-leonora.jpegcqns_rx.gif En fin llegamos a la supuesta protagonista de la telenovela: Leonora Navarro (interpretada por Diana Bracho). En el personaje de Leonora podemos distinguir tres fases diferentes.

Nos la presentan inicialmente como una honesta secretaria de un despacho de ingenieros que al mismo tiempo estudia administración en la universidad; superficialmente parecería ser una Sota de Oros. Sin embargo, es su sed de amor la que se pone encima de todo en cuanto conozca a Alejandro, y es de esa sed de amor que el Rey de Oros al revés que acabamos de ver se aprovecha: la enreda, la hace enamorar de sí, y le hace aceptar todo en virtud de un supuesto amor: bodas de prisa y secretas (e incluso falsas, pero ella claramente no lo sabe), vida de reclusa en un penthouse, etc. A todo eso Leonora se somete por amor, anulando a sí misma y sus instintos, resultando ser una Reina de Copas al revés.

A medida que se desarrollan las vicisitudes, nos enteramos de que Leonora siempre ha sido una Reina de Copas, aunque nos hubiera aparecido como una Sota de Oros: había padecido una desilusión por amor porque había creído demasiado en un hombre que la había engañado en el pueblo del que proviene, y había escapado de allá llena de vergüenza para hacerse una nueva vida en Ciudad de México. Alejandro, hábil manipulador, había logrado hacerse pasar por algo completamente diferente, y por eso Leonora cae en su red, hasta anularse en la versión al revés de la carta.

cqns.gifs10s.gif Unos destellos de Reina de Copas recta los mantiene y siempre los había tenido desde niña: nos enteramos de que tenía ocasionales y extraños presentimientos, y su intuición es formidable (y la lista Rosalía se percata pronto de eso). Desafortunadamente, el amor la obceca y la hace acabar en una clínica en las manos de personas al servicio de Alejando que le hacen creer que su niño nació muerto. Justo la trágica noticia hace girar la Reina de Copas de 180°, rectificándola, despertando esa intuición formidable que le hará entender que su vida está en peligro y tomar precauciones para salvarse.

Sigue la fase más negra de la vida de Leonora, hasta que -víctima de un agotamiento nervioso después de haberse enterado de que todo lo que había vivido en el último año fue una mentira- tienen que internarla durante un año para que pueda recobrar y tener una vida autónoma en cuanto salga de allá. Este período se representa con el X de Espadas: la parte sí más negra, pero con el amanecer que vuelve en el horizonte.

¡Y qué horizonte!

wqns.gif Leonora vuelve en el mundo convertida en otra persona: desde este punto -y hasta el final de la telenovela- será una aguerrida Reina de Bastos. Su fin último: recuperar el niño que le habían robado, y para llevar a cabo su objetivo está dispuesta a todo. Hace enamorar de sí a José Carlos para entrar en la familia Larios; cuando, después, se enamora a su vez, no luchará sólo para recobrar su hijo sino también para defender su esposo de la turbias maniobras de su suegra (Catalina) y de su cuñado (Alejandro). Miente cuando le sirve, oculta la verdad para no herir a quien ama, pero ya no padece pasivamente como en el pasado. Claro, forma parte de los cánones de la telenovela que la heroína llore, y Leonora presenta una buena dosis de lloradas incluso después de su conversión en Reina de Bastos, pero las lágrimas en esas alturas ya no son fines en sí mismas: cada vez son la fuente de renovada determinación.

Pero Leonora no es Reina de Bastos sólo por las tramas que urde: lo es también cuando se enfada. Grita con tal violencia cuando acaba de entrar en casa Larios frente a Catalina, Alejandro y Vilma que los tres se quedan de piedra (la habían conocido sólo en su versión previa); cuando amenaza -y lo hace a menudo y teatralmente (cómplice de su eficacia intimidatoria ès, probablemente, la calidad bastante desagradable que toma la voz de Bracho cuando grita)- no lo hace vanamente sino que después actúa lo amenazado; no vacila en llegar a las manos con Alejandro (memorables su alterco público en una piscina y los bofetadas que se pegan en el aeropuerto); las palabras desagradables que salen de su boca eran otrora inauditas en la boca de una heroína.

Probablemente justo esto fue uno de los elementos exitosos de Cuna de lobos: otrora las telenovelas eran las que la literatura sobre ellas define "bipolares": la buena era buena hasta el fondo, lloraba todo el tiempo, víctima de las peores atrocidades, y se rescataba -y cómo!- sólo en los propios últimos episodios; los malos eran malos y nada más, sin facetas redentoras (o, cuando estaban, eran tan poco delineadas que resultaban últimamente irrelevantes). Cuna de lobos, en cambio, nos presenta una heroína (Leonora) que todo es sino que mansa (por lo menos, desde cierto punto en adelante: inicialmente parece ser más una telenovela "tradicional"), y un héroe (José Carlos) que inicialmente es todo sino que eficaz; y con la presencia de un personaje "ambiguo" (Vilma), que por larga parte de la telenovela no se sabe si encasillar como "buena" o como "mala". Hasta doña Catalina, mala sin redención, nos la presentan sumamente rica de facetas y todo menos que monolítica en su maldad.

 

cdl-vilma.jpg cqns_rx.gifDiferentemente de Leonora, cuya Reina representativa cambia de Elemento (pasando de Agua/Copas a Fuego/Bastos), Vilma Larios (interpretada por la guapísima Rebeca Jones) permanece en el Agua, pero vacila entre la posición recta y la al revés. Descubrimos bastante pronto en la telenovela que está licenciada en Bellas Artes, pero nunca ha trabajado ya que se casó muy joven con un hombre riquísimo y ni tenía ni sentía la necesidad de hacerlo.

No poder ser madre es fuente de una gran pena para ella, y todo se agrava cuando -después de la lectura del testamento- se entera de que su esposo no podrá disponer de su herencia si no proveerá un heredero al clan de los Larios. Cuando descubre la relación entre Alejandro y Leonora quiere divorciarse, pero su marido la engaña y -exactamente como Leonora- cede por amor, anulándose. En esta fase sea Vilma sea Leonora son Reinas de Copas al revés. Pero para Leonora el mundo acaba con la pérdita de su bebé (lo que la hace llegar a su fase X de Espadas y a su conversión en Reina de Bastos, como vimos arriba), y para Vilma empieza una nueva vida y parece que se convierta en una Reina de Copas recta, amorosa con el pequeño Edgar (que ella considera suyo en todos los sentidos, y hasta desde el punto de vista legal lo es), y siempre enamoradísima de Alejandro.

El idilio termina al regreso de Leonora en su vida y al enterarse de los crímenes cometidos por doña Catalina. Vilma retrocede entonces a Reina de Copas al revés, no sabe cómo reaccionar, a veces parece gratuitamente histérica (cómplice tal vez el hecho de que cuando Jones grita tiene una voz particularmente aguda) y en fin -una vez más- se anula por amor de su esposo, convirtiéndose pese a si misma en cómplice de su suegra. A trechos, parece hacerse fuerza y regresar a ser una Reina de Copas recta, pero luego se tuerce de nuevo.

cqns.gif Su rescate definitivo y su establecerse recta ocurren a finales de la telenovela: cuando se entera de que está condenada a muerte por un cáncer en la matriz, descubre en sí una fuerza especial en virtud del gran amor que siente por su hijo y por su marido, y hasta logra plantar cara a su suegra en ocasiones. No hay que sorprenderse si las escenas más conmovedoras de la telenovela vienen de una verdadera Reina de Copas, cuando Vilma devuelve al niño a Leonora: doña Catalina quería tomar el pequeño consigo y huir, pero Vilma logra anticipar a su suegra y, por el bien de Edgar (que, en absoluto, no quiere que crezca en un una atmósfera tan inmoral), lo devuelve a su antagonista, suplicándola que huya inmediatamente de Ciudad de México con José Carlos en la avioneta de la familia, así que saquen a salvo definitivamente al niño. Vilma sabe que, a causa de su cáncer, no podrá garantizar la seguridad de Edgar: por eso, y sin que Alejandro esté enterado, hace el sacrificio extremo de renunciar al pequeño para ponerlo a salvo.

Hasta en su lecho de muerte Vilma es Reina del Agua: expresa a Alejandro el deseo de que la lleve a la casa de sus padres, en San Diego, donde pueda morir mirando el océano.

 

cdl-jose_carlos.jpg ckgs_rx.gifDe la Reina de Copas pasamos al Rey de Copas, José Carlos Larios (interpretado por Gonzalo Vega), el último de los cinco protagonistas principales de la telenovela.

José Carlos empieza la telenovela como Rey de Copas al revés: perdido en su marasmo interior, destruido por el sentido de culpa con el que lo creció doña Catalina, fracasado como estudiante de medicina, su único éxito es el juego de azar (aunque a comienzo de la telenovela en realidad está en deudas y metido en líos). Desde el principio se entiende que es un hombre bueno y que tiene potencial, pero las víboras de las que está rodeado procuran hundirlo cada vez más y, por cierto período, logran hacerlo, acentuando el lado al revés de la carta que lo representa.

Será el encuentro con Leonora lo que marcará el inicio de la rotación de la carta, haciendo vivir a José Carlos un período transitorio entre Rey de Copas al revés y Rey de Copas recto, posición en la que terminará definitivamente.

El Rey de Copas es el rey de las emociones, y una vez establecido en la posición recta, José Carlos será una fuerza irresistible con la que enfrentarse. Quienes estaban acostumbrados a su mansedumbre y a su inseguridad ahora tienen que cambiar de opinión frente a su seguridad y a la autoridad que rezuma: es él quien manda, y lo hace con puño de hierro y con la autoridad que le viene de estar en lo justo.

ckgs.gif Mientras Alejandro se mueve en lo terreno de los Oros, y es pues más directo cuando comete acciones malas (aunque pueda parecer lo contrario), José Carlos -justo como el agua- obra de dentro, gota a gota, a principios casi imperceptiblemente, hasta que algo se rompe y se manifiestan los efectos de una cascada. Una vez enterándose de la verdad sobre la muerte de su padre y sobre la existencia de ambos ojos de la madrastra, en el blanco se convierte doña Catalina, la mujer que por toda su vida había procurado destruirlo y que por poco no fue destruida por él: José Carlos empieza un sutil juego contra de ella (inquietándola mucho después de poco tiempo, cuando la asesina en fin se da cuenta de lo que su hijastro está urdiendo) hasta que la desafía abiertamente a que ingiera el veneno con el que a su tiempo doña Catalina había matado a su padre.

Y José Carlos es Rey de Copas hasta el fondo: incluso en el uso del arma letal, el veneno, a su vez asociado a las Copas por ser líquido, insípido e inodoro como el agua; aprendimos, de hechos, que si doña Catalina no se hubiera matado por sí misma, con firma determinación él la habría envenenado.

 

Pese a que esté este quinteto de personajes en el centro de las vicisitudes, hay otros personajes más que pintan el conjunto, cada uno de su propia manera, unos presentes a lo largo de toda la telenovela (como Bertha) y otros sólo por unos cuantos episodios (como la doctora Rosa). Es patente que, debido a su estatus, van a recibir un tratamiento menor.

 

cdl-carlos.jpg No se puede decir que Carlos Larios (Raúl Meraz) sea uno de los personajes que se destacan, ya que muere en el primer episodio y después se oye su voz en off a la abertura del testamento, pero es justo su asesinado lo que da impulso a las vicisitudes. De todas formas, se habla de él a lo largo de toda la telenovela y de lo que oímos podemos hipotizar que es una mezcla de Rey de Oros (por su gestión justa del patrimonio) y de Rey de Copas (por su riqueza emocional, no ofuscada por la material).

Parece que sus dos hijos hayan heredado cada uno una parte de Carlos (José Carlos el Rey de Copas y Alejandro el Rey de Oros), pero ambos pervertidos por las maniobras de Catalina que finalmente resultan al revés.

 

cdl-bertha.jpgspgs.gif Bertha Moscoso (interpretada por la debutante Rosa María Bianchi), secretaria particular de doña Catalina, nos parece inicialmente como una ordinaria Sota de Oros: desempeña los trabajos secretariales, es una empleada, y no parece tener peculiaridades de relieve.

No mucho después, sin embargo, nos enteramos de que la calidad de Bertha que doña Catalina siempre ha valorado más es su discreción, y ya pueden surgir dudas sobre su identificación: ¿puede que sea una Sota de Espadas?

Paso a paso que se desentraña el enredo, puntual llega la confirmación: Bertha es una Sota de Espadas. No sólo se confirma su discreción, sino también la vemos ingeniarse para apoderarse de informaciones delicadas de forma indirecta, lográndolo cada vez.

Cuando su vida está en peligro, logra idear planes para huir y elaborar astutos contragolpes pese a todo, hasta forjar una diferente identidad, la de Michelle Alban, marsellesa, gracias a sus dominios lingüísticos (típicos de la Sota de Espadas).

Sin embargo, sigue siendo siempre una Sota (el nivel más bajo en la jerarquía de las Figuras de la Corte) y carece de la libertad de maniobras de la Reina Leonora su aliada contra las maquinaciones del Rey Alejandro y de la Emperatriz Catalina. Pero con su lengua bífida (otra característica más de la Sota de Oros) logra replicar al comandante Luna cuando la reprocha por no haber ido antes a la policía y, finalmente, se presta a ser cómplice del inspector Suárez en la memorable escena a finales del penúltimo episodio, cuando se hace encontrar por doña Catalina en su despacho, con la línea: «Buenas noches, señora Creel. ¿Quiere dictarme? ¡Con mucho gusto escribiré lo que Usted debe confesarle a la policía!»

 

cdl-mauricio.jpg cpgs.gifMauricio Bermúdez (Luis Rivera) también es un personaje que inicialmente se escapa de una identificación precisa: a principios da la impresión de ser una Sota de Oros al revés, ya que es el factótum de Alejandro y el ejecutor de unas fechorías ordenadas por su patrón; nos enteramos también de que en el pasado tuvo líos con la ley por "trabajos" no exactamente sin manchas que había hecho.

Después de un rato, sin embargo, aflora, casi inesperadamente, una Sota de Copas ingenua y con remordimientos por lo que Alejandro hizo a Leonora; cuando ve llorar a doña Esperanza después de que la habían echado en la calle por morosidad, siente una gran pena por ella (y por eso recibe reproches por Alejandro).

Mauricio, con su amabilidad, con su ser Sota de Copas, no logra sustraerse de la influencia de sus patrones, a los que se siente inferior, e -incluso en términos de Tarot- lo es porque la Sota está más abajo en la jerarquía que el Rey (Alejandro, Rey de Oros al revés, es su patrón; doña Catalina, como Emperatriz, está incluso más arriba que Alejandro, y Mauricio la teme; por doña Vilma, esposa de Alejandro y Reina de Copas, siente un profundo respeto). Y tampoco logra plantar cara a las amenazas de Leonora en su versión de Reina de Bastos intimidatoria, pese a que en el pasado ella había sido su víctima.

Aún más patente es su ser Sota de Copas a finales de la telenovela, cuando se enamora enseguida de Lucero, sin sospechar ni por un momento que ella procede con doblez por Bertha (el hecho de que Lucero sucesivamente se enamore a su vez de ese tierno muchacho -una vez más Sota de Copas- es otro cantar y no influye en la representación de Mauricio); incluso cuando se halla cara a cara con Bertha disfrazada como Michelle Alban, ingenuamente cree de inmediato a la patraña de Lucero según la que todos tenemos a un gemelo físico en el mundo.


 

skgs.gifc10s.gif Abogado de la familia y amigo de los Larios, el licenciado Curiel (interpretado por Enrique Múñoz) es un riguroso y honestísimo Rey de Espadas. Como confirmación de su honestidad, la única vez en la que lo se ve visiblemente alterado es cuando le surge la sospecha de que los Larios lo hayan manipulado y de que haya cometido -aunque ignorándolo- un crimen (especificamente, el registrar oficial de Edgar como hijo de Alejandro y Vilma).

 

Ornela y Claudio, juntos, son el X de Copas: una pareja de amigos íntimos de José Carlos, en fin siempre en armonía entre sí, y con una excelente disposición hasta José Carlos mismo (y, después de conocerla, hasta Leonora también).

 

cdl-elena.jpg s6s.gifElena Cifuentes (interpretada por Margarita Isabel) es la que ayuda a Leonora a huir de la clínica de Rosalía y Syndell, e por eso se la puede identificar como el VI di Espadas: quien ayuda cuando uno está en apuros.

 

cdl-julio.jpgp6s.gifJulio Cifuentes (interpretado por Roberto Vander), marido de Elena, también es un VI, pero de Oros, ya que representa a quien presta dinero (en su caso incluso una casa en la que vivir, primero a Leonora y Esperanza, y luego a la fugitiva Bertha).

 

c6s.gif Un VI más, pero esta vez de Copas, es Ortensia, tía de Paulina, novia de José Carlos en la primera parte de la telenovela. Cuando Paulina desaparece de repente, José Carlos sólo puede recurrir al vínculo afectivo pasado entre Ortensia y su verdadera madre para recoger informaciones y hacerse una razón de lo sucedido.

 

Los siguientes cuatro personajes pertenecen todos al mundo de la medicina, y vemos que el Tarot -en su propio lenguaje- puede diferenciar claramente de que tipo de sujeto se trata dentro de las vicisitudes narradas.

 

cdl-mendiola.jpg ckgs.gifMédico de la familia y amigo de los Larios, y hasta padrino de bodas de Alejandro y Vilma, es el dr. Mendiola (interpretado por Humberto Valdepeña), un Rey de Copas discretísimo, que no se mete en lo de otros aunque tenga buenas razones para hacerse preguntas, y que siempre intenta tener buenas palabras para todos, sinceramente preocupado por su bienestar y por la armonía.

 

cdl-rosalia.jpegsqns_rx.gifTotalmente diferente es la enfermera Rosalía Mendoza (interpretada por Lilia Aragón), una Reina de Espadas al revés: helada en sacar en adelante las intrigas para las que la contratan, lúcida en organizar la muerte de otros, su voz cálida y persuasiva es su arma para encantar a sus interlocutores. Su mente es aguda, y ella es la primera en darse cuenta de que Leonora es muy perceptiva y que su intuición podría resultar peligrosa para el plan de Alejandro, pero nadie le hace caso cuando intenta advertirlos. Su racionalidad desaparece completamente, confirmando que se trata de una Reina de Espadas al revés, cuando descubre que su marido intenta traicionarla con Bertha en su clínica, y es entonces que ya no hesita en asesinar a él también cuando quema la clínica.

 

c4s.gifc6s.gif La doctora Rosa es la jefa de la clínica en la que internan a Leonora por un año durante su fase X de Espadas. Como psiquiatra especializada en el tratamiento de la depresión, se la identifica como IV de Copas.

 

Él que lleva a Leonora a la doctora Rosa es el dr. Augusto Terán, que ya había provisto tanta ayuda a la pobre en el pasado. Se puede identificar al dr. Terán como VI de Copas, carta que representa quienes, por profesión, se ocupan de los otros, los ayudan, los curan. Augusto no lo hace por dinero, sino por vocación. Sin embargo, es un personaje que -aunque de cierto relieve por un rato- queda menor con respecto a otros y también por eso se lo identifica más precisamente como un Arcano Menor y no como una Figura de la Corte, como en cambio se hace en los casos del dr. Mendiola y de la enfermera Mendoza.

 

cdl-esperanza.jpg s4s.gifPuede quedar raro que doña Esperanza Mandujano (interpretada por Carmen Montejo) a su vez esté representada sólo por un Arcano Menor, pese a su permanencia en la pantalla desde el principio hasta la fin de la telenovela. Pese a eso, suyo es un papel funcional al de Leonora, hasta que a veces parece que esté presente sólo porque de esa forma Leonora puede informar al público de lo que siente y cuáles son sus planes sin que tenga que hacer soliloquios delante de un espejo. Y por sus condiciones de enferma, convalecente, limitada en los espacios y los movimientos, no puede ser sino que un IV de Espadas (con un breve paréntesis V de Oros cuando la echan a la calle con sus muebles).

 

cdl-elvia.jpg wqns.gifPese a su escasa presencia en la pantalla, según mi parecer Elvia (interpretada por Josefina Echánove), la ama de llaves de los Larios, se identifica como Reina de Bastos. Me doy cuenta de que puede parecer raro asignar una Figura de la Corte a un personaje que se ve tan poco, sobre todo si comparado con Esperanza de arriba. Pero entre las dos mujeres hay un abismo: aunque Esperanza haya sido una madre por Leonora (ya que su verdadera madre murió al nacer de la misma Leonora), al fin y al cabo es una mujer ineficaz, y pese a dos escenas particulares a lo largo de toda la telenovela, en fin acaba impotente. Se podría decir que Elvia es igualmente impotente, ya que está limitada por su papel, pero la gran diferencia es el fuego que le arde por dentro: fue Elvia la que hizo de madre a José Carlos después de la muerte de su verdadera madre, y fue siempre Elvia la que se ocupó de él después del incidente que había costado el ojo a doña Catalina, aunque ahora oficialmente era la misma Catalina la madre de José Carlos (que la llama "mamá"), y es de nuevo Elvia la que continúa cuidándolo hasta de adulto, intentando alertarlo contra Catalina, haciéndole entender que Leonora verdaderamente lo quiere pese a lo que los otros miembros de la familia procuren inculcar a través de una patraña u otra, y finalmente siempre es Elvia la que se presta a ser cómplice primero de José Carlos y luego del inspector Suárez en las trampas que arman contra la falsa tuerta, manteniendo una envidiable sangre fría. ¡Y nadie me quita de la cabeza que, si no hubiera sido limitada por su papel de ama de llaves, Elvia habría echado chispas exactamente como Leonora para defender "su" José Carlos!

 

p8s.gif Braulio Navarro, padre de Leonora, se ve muy poco a lo largo de la telenovela, pero de ese poco se entiende claramente que se trata de una persona modesta, franca y positiva, y que es un buen trabajador: un VIII de Oros, en suma.

 

cdl-escudero.jpg pas.gifMenos modesto y un poco más presente en escena es Escudero (interpretado por Jorge Fegan) el joyero que ve a doña Catalina con ambos ojos sanos. Poco antes de su muerte, Carlos había comisionado a Escudero una joya particular: un alfiler con joyas preciosas alrededor pero con un gran ojo de vidrio barato en el centro. El joyero logró componer el rompecabezas y quisiera decirlo todo a José Carlos para que recibiera esa "restitución moral" de la que quería resarcirlo su padre después de descubrir la verdad. Sea como joyero sea como potencial de un nuevo, sólido inicio, Escudero es un As de Oros (no es su culpa si no pudo manifestarse plenamente: la falsa tuerta lo mata antes que se realice).

 

cdl-luna.jpgmaj11s.gifUn Arcano Mayor empezó estos retratos, y otro Arcano Mayor los va a concluir. Sólo un Arcano Mayor habría tenido la fuerza para combatir a otro Arcano Mayor, ¿y qué lámina es más apta que la Justicia para representar, exactamente, a la imparcial justicia y a las leyes aplicadas a todos de la misma manera, independientemente del estatus social? Su exponente en la telenovela es el comandante Luna (interpretado por Wally Barrón), que a principios nos lo presentan como una persona bastante tranquila y casi jovial, y que en cambio a finales muestra su tamaño y «todo el peso de la justicia» (citación). cdl-suarez.jpgHabría podido ser Justicia el inspector Norberto Suárez (interpretado por Humberto Elizondo) también, si no fuera que - por una razón u otra- en fin resulta ineficaz, hasta hacerse matar en el episodio final por la terrible doña Catalina el la piscina de la mansión Larios. Por estas razones se presta mayormente a identificarse como Justicia al revés.

 

Quedan excluidos del análisis unos personajes que tuvieron un papel de cierto relieve en las vicisitudes (sobre todos Reynaldo Gutiérrez y el dr. Frank Syndell), pero sus características quedan tan inciertas, por lo menos según mi parecer, que su identificación resultaría bastante imprecisa.

 

Empecé este artículo escribiendo: "¿Qué tiene que ver una telenovela mexicana de 1986 con el Tarot? Tiene que ver -y cómo- si tenemos en cuenta que las láminas pueden representar a los varios personajes que animan la historia, describiéndolos en el lenguaje típico del Tarot." y, con lo que acabo de presentar arriba, me parece haberlo demostrado ampliamente. Conocer el Tarot significa también vivirlo, encontrarlo en lo cotidiano, de las cosas más importantes a las más frívolas y -¿por qué no?- incluso entre los personajes de una telenovela. Smile

 
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Tarot de los Gatos Paganos

Premisa necesaria: amo tanto los gatos como los perros (y amo los animales en general, con unas pocas excepciones). Si no hay barajas caninas con las que ofrecer lecturas es porque no me resulta que existan barajas de Tarot inspiradas en el Rider-Waite que representen a perros.

Hecho presente esto, voy a reseñar sintéticamente la deliciosa baraja del Tarot de los Gatos Paganos, ideada por Magdalena Messina (y delicioso es un término che la propia autora usa dos veces en su breve introducción a la baraja), con ilustraciones de Lola Airaghi.

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